Noticias Pastoral Duoc UC

Las metas del P. Osvaldo Fernández de Castro, nuevo Capellán General de Duoc UC: “Me gustaría empapar a la comunidad del Evangelio y de la alegría de ser cristianos”

El sacerdote Osvaldo Fernández de Castro asumió recientemente como nuevo capellán general de Duoc UC. Con más de dos décadas de ministerio sacerdotal y una trayectoria marcada por el estudio y la enseñanza de la liturgia, llega a esta nueva misión con el deseo de conocer a la comunidad y acompañar su vida espiritual.

Antes de asumir este desafío, ha desarrollado una amplia labor pastoral en parroquias de Santiago, además de un trabajo académico en la Pontificia Universidad Católica de Chile. En esta entrevista comparte su trayectoria, los desafíos que vislumbra para la pastoral y la importancia de dialogar con el mundo digital.

¿Cómo describiría su trayectoria profesional y pastoral antes de asumir como capellán general de Duoc UC?

Soy sacerdote hace ya 23 años. Estudié Física en la Universidad de Chile, pero a mitad de carrera sentí el llamado al sacerdocio y entré al seminario. Durante ese tiempo fui vinculándome especialmente al mundo de la liturgia, sobre todo a través de la música, los coros y el servicio como maestro de ceremonias.

Después de ordenarme sacerdote continué profundizando en esa área. Realicé un Magíster en Teología sacramental en la Pontificia Universidad Católica de Chile y posteriormente viajé a Barcelona para cursar un Doctorado en Liturgia. Ese camino académico ha marcado profundamente mi ministerio y al volver a Chile comencé también a enseñar en la Universidad Católica y a colaborar con la Conferencia Episcopal y la arquidiócesis en temas litúrgicos.

Mi primera parroquia fue Beato Pietro Bonili en Puente Alto, donde estuve cinco años. Luego serví dos años en Maipú como vicario parroquial. Tras completar mis estudios en Barcelona regresé a Chile y fui párroco de la iglesia San Juan Apóstol en Vitacura durante ocho años, una experiencia muy significativa.

Más tarde fui párroco de la parroquia Santa Teresa de los Andes en Lo Barnechea, donde me tocó vivir el tiempo de la pandemia y la crisis social, una experiencia pastoral muy intensa en una comunidad muy grande de fieles. Desde 2024 soy Vice Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile y actualmente también estoy a cargo de la Iglesia de la Veracruz, junto con asumir esta nueva misión como Capellán General de Duoc UC.

¿Qué aspectos de su experiencia considera fundamentales para aportar a la formación espiritual en una comunidad tan diversa como Duoc UC?

Lo lindo de ser párroco y sacerdote diocesano es que a uno le toca conocer a todo tipo de personas, de todas las edades y realidades sociales. Eso es muy bonito porque uno tiene una mirada muy amplia de lo que es el ser humano.

En estos años me ha tocado trabajar con todo tipo de gente y lo interesante es que los problemas y los desafíos humanos son los mismos. Creo que desde la experiencia de ser párroco hay mucho que poder aportar al mundo del Duoc UC, especialmente en la formación espiritual y humana de las personas.

Quisiera ayudar mucho a que las personas puedan encontrarse con un Dios que es padre y ama de forma incondicional. Enseñar que la única tarea de los cristianos es vivir como hijos de Dios, con todo lo que eso implica: vivir como hermanos entre nosotros y ser constructores del Reino.

Es un mensaje muy simple y fundamental, pero creo que si nos volcamos a lo esencial tenemos mucho que ofrecer.

¿Cuáles son los principales desafíos que identifica hoy para la pastoral?

Vivimos en un mundo que cambia muy rápido. Es un mundo muy marcado por la tecnología, pero también por grandes conflictos sociales entre naciones y por el desafío de la paz.

Creo que una luz importante para este tiempo es lo que el Papa Francisco nos invita a vivir a través del Pacto Educativo Global. Ahí pone en el centro algunos aspectos clave que debemos trabajar: la familia, la mujer, el encuentro entre generaciones, la paz, la espiritualidad, el diálogo, una economía nueva y sustentable y el cuidado del medio ambiente frente al cambio climático.

Son pistas que el Papa nos entregó y que pueden ayudarnos a entender cómo desde Duoc UC podemos aportar a transformar la sociedad. Los desafíos son muchos, pero el Pacto Educativo Global nos puede ayudar a discernir hacia dónde orientar nuestros esfuerzos.

¿Qué metas concretas le gustaría impulsar en el corto y mediano plazo dentro de Duoc UC?

Mi primera meta, en el cortísimo plazo, es escuchar. Uno puede tener imágenes preconcebidas o haber escuchado muchas cosas sobre el Duoc UC, pero en verdad quiero conocer a la comunidad, las distintas sedes y a las personas que están ahí con sus propios desafíos.

Desde ahí podremos entender cómo avanzar juntos. No quisiera imponer nada desde fuera. Yo estoy muy metido en la Universidad Católica, que es una realidad distinta, y por eso quiero comprender bien qué es lo que se requiere en Duoc.

También creo que el hecho de estar en la Pontificia Universidad Católica de Chile abre muchas posibilidades de colaboración. Si uno suma Duoc UC con la Universidad Católica, el potencial que puede tener eso para nuestro país es enorme. Creo que ahí hay un camino muy bonito por avanzar.

¿Cómo imagina una pastoral que acompañe y convoque genuinamente a estudiantes, colaboradores y docentes?

Siempre está el desafío de los jóvenes y los estudiantes, y creo que la pastoral del Duoc UC hace un trabajo muy bonito con ellos desde hace mucho tiempo: misiones, sacramentos y muchas otras iniciativas.

Pero personalmente veo también un desafío muy lindo con los colaboradores. Los estudiantes van cambiando con los años, pero quienes permanecen en la institución son los colaboradores.

Espero poder entrar en ese mundo y empaparlos del Evangelio, de la alegría de ser cristianos. Y aunque algunos no lo sean, también involucrarlos en este gran proyecto que es transformar el mundo en un lugar mejor, lo que nosotros llamamos el Reino de Dios. Ojalá podamos involucrarnos todos, colaborar todos y tener un objetivo común.

¿Qué valor le da al mundo digital en estos tiempos para la pastoral?

Creo que hay que aprovechar todas las redes y navegar con ellas. Es una forma concreta de dialogar con los jóvenes y con el mundo de hoy. Sería absurdo quedarse atrás.

Es una oportunidad preciosa y fascinante. A mí me encanta el tema tecnológico y digital. Al mismo tiempo, creo que podemos aportar mucho en lo humano. El Papa León XIV habla del “digital humano” y ese concepto me encanta porque detrás de las máquinas y de los teléfonos hay personas.

No podemos olvidar que la persona está primero, antes que el algoritmo. Ahí hay una reflexión ética muy importante: el vínculo humano, el uso correcto de las redes y de las pantallas. Creo que podemos aportar mucho en ese ámbito.

Además, las redes hacen que nuestra pastoral sea prácticamente infinita, sin límites. Debemos ser muy creativos para que el mensaje de Cristo pueda llegar a todos y transformar sus vidas.